UNIVERSIDAD DE
SALAMANCA
MASTER EN
ESTUDIOS AVANZADOS EN FILOSOFÍA
ASIGNATURA:
LÓGICA Y FILOSOFÍA DEL LENGUAJE
Profesora: Cristina Corredor
Disertación
sobre el lenguaje de la danza
contemporánea a propósito de las lecturas: Las
tradiciones continental y analítica en Filosofía: algunos puntos de encuentro y
desencuentro de Cristina Corredor y El
lenguaje como horizonte de una ontologia hermenéutica, de H.G. Gadamer.
Leyson Ponce Flores
Caracas 15 de diciembre de 2012
Esta
disertación se presenta como reto porque intentaré desde la lectura de Verdad y Método de Gadamer en su
capitulo 14: El lenguaje como horizonte
de una ontología hermenéutica, y Las
tradiciones continental y analítica en filosofía: algunos puntos de encuentro y
desencuentro de Cristina Corredor, posicionar desde esa revisión el
lenguaje de la danza: área donde me he desempeñado como creador por más de
treinta años y que ahora sobre un plano de consideraciones filosóficas
esbozaremos quizás ciertos componentes del descubrimiento creativo, del
lenguaje, de los valores epistémicos y de la hermenéutica.
Situándonos
en el lenguaje de la danza
Este análisis lo escribo no desde la
distancia que impone el objeto de estudio: sea éste el desconocimiento de lo
que significa danza contemporánea o la
semántica y el lenguaje donde tiene su origen. Por el contrario, en mis
estudios de especialización en
composición coreográfica, conviví durante cinco años con esta experiencia de
movimiento y de lengua. Particularmente la coreógrafa más emblemática de este estilo de danza; Pina Bausch[1] y sus discípulos, fueron mis maestros y
mayores referentes. Por ello, ahora, distendido el tiempo para volver a los
orígenes y no olvidar en el sentido de síntoma
Nietzscheano (y permítame esta metáfora), acercarnos a una
relación que propongo como
consideración o problema para
tratar metafóricamente el movimiento en el movimiento como una forma de meta
metáfora, y así, enunciar la fuerza de esa transferencia
(epiphora) aristotélica, que se podría definir como
silogismo metafórico, cuando la experiencia de volver movimiento el
deseo y la acción del deseo es
representación “mímesis” de
un descubrimiento creativo que se
vuelve lenguaje en el más puro horizonte
hermenéutico de Gadamer.
“El origen
de la danza es un exceso de vida”
Paul Valéry
La danza
labora en lo sobrante de la vida, sin ese espacio sobrante sería solo
vida sin excesos. Por eso la danza se sobrepone a una vida limitante, porque es
en ese “extra” donde trasciende lo ordinario
rompiendo con el tiempo en su
linealidad, creando un sobre tiempo en
su energía y con ello movimientos que intentan constantemente llenar el espacio de la incertidumbre.
¿Deberá entonces entenderse lo que está más allá
de la vida como la muerte misma?.
Podemos
comprender lo que sobra como un “resto” que
utiliza la vida para que la expresión más pura del movimiento descubra formas vitales del
inconsciente como códigos de un lenguaje del alma. La danza entonces es vida en
la vida, no acepta el habla de la conciencia, utiliza ésta
para editar los sonidos de un discurso que visualiza su contenido en la
trascendencia, como un rebote, como un desafío a librar en tiempos de contrastes y de esquizofrenia de la
información.
La frase que ha motivado el inicio de esta reflexión
ha partido del análisis que hiciera Paul Valéry sobre el arte del movimiento.
No nos deja de maravillar su ubicación en la
metáfora del espacio cuando nos sitúa en el exceso como una extra fuerza
creadora, como trabajo de todos los sentidos, más allá del cuerpo: la
resonancia.
Si bien el acto de observar la danza ha generado en
grandes pensadores la inquietud de dialogar con ella desde la palabra como una
prolongación del movimiento, la expresión de lo indecible no deja de ser un
acertijo de múltiples interpretaciones y nos ubica en la gran paradoja de
comprender que nombrar la danza tiene el pecado de limitar la trascendencia de
su configuración, pero hacemos de ella una hermenéutica como la suma de sus
metáforas.
La danza centra su vivencia en el inconsciente del creador, pero esta
vivencia es una contradicción entre la
conformidad de la imagen y la inquietud
por comunicar algo que pareciese
innombrable como la esencia del Di-s Judeo Cristiano. Son las composiciones
métricas o acepciones de la palabra lo que podría permitir acercarnos a lo
indecible del movimiento como un parafrasear en el vacío. Así emerge el gesto
como codificación de ese silencio. ¿Pero es este gesto una acción corpórea
únicamente?, no lo creemos, compartimos más bien la idea de pensar este gesto
como una apertura al misticismo, a transitar por el éxtasis místico para ser más exactos,
comparado éste al mismo orgasmo: a lo extenuante.
El gesto es una acción que perfila la literalidad,
puede regodearse con el detalle, pero en sí, no posee identidad propia sino la
infundida por la danza como impulso de
vida.
La danza
como instrumento de reconocimiento a si
misma: el impulso de vida.
El acto de nombrar lo indecible es un ejercicio de revelación. Cuando intuimos con la danza,
esta nos sitúa en la fragilidad de su
origen. Surge entonces la forma que enuncia y dibuja el destello de la creación. Un
coreógrafo es la estancia de una mirada. Reestablece un
equilibrio que pareciese perdido en el inconsciente, de esta manera nos otorga
un sistema intrincado de resoluciones que conforman un orden escénico
estructurado en el pensamiento del convocado. Esta estructura que mencionamos no es otra cosa que la
codificación del decir en el vacío. Entonces, codificar en la danza podría
significar el establecimiento y orden de lo significado por el cuerpo.
Significante y significado trascienden el equilibrio que modula todo idioma en
su sonoridad establecida, en la danza esto es un transito movible que gira
hasta el propio vértigo del intento por recuperar lo que somos en lo que
tenemos: la comunicación.
Un coreógrafo sintoniza con sus cuerpos e invierte las cosas de la vida para hacer que
haya más vida. El impulso creador es comunicación porque enuncia y es
enunciado. Se enuncia desde lo que somos y somos aquello que, desesperadamente
moviliza el orden de las cosas con la pretensión de crear nuevas cosas. Ahora
esta cosa a la que hacemos referencia es el intento por hacer real ese orden.
Jaques Lacan teoriza generando un concepto de la cosa o “Das Ding” a un algo muy profundo en el
inconsciente e imposible de ser conocido por el sujeto ( de allí que sostiene su cualidad real), e
introduce el concepto del objeto que
puede ser transformado. Lacan dice: “ …en la sublimación se eleva el objeto a
la dignidad de la cosa…” .
Con respecto a la sublimación Lacan se sostiene en la
figura de la metáfora, en la cual hay una transformación del objeto.
Cuando aparece la sublimación del movimiento como
metáfora es cuando aparece el verdadero acto creador.
Lo que
sucede entre la danza y la palabra
“El universo debería culminar en la hechura de un
libro”
S. Mallarme
La palabra queda desnuda y desolada en el espacio.
¿No sucede con el bailarín interpretando el movimiento?. ¿No es el cuerpo para
la danza la palabra en el espacio?. La palabra esta detenida en el papel pero
la danza se detiene en la memoria, entre lo detenido del movimiento y lo
detenido de la palabra, recogemos la imagen que retenemos los lectores y espectadores
como una imagen para ser proferida.
El espacio es algo vivo y en la danza labora en la
memoria. Para los danzantes el contenido espacial es un adentro y un afuera
donde el cuerpo debe ser un instrumento contingente que intente equilibrar
ambas dimensiones de lo exterior y lo interior. El cuerpo es entonces el margen
concreto entre lo que pienso y lo que hago.
El universo de la danza es una limitación muy
peculiar, porque nuestro espacio en la creación posee su materialización en la
memoria. Somos arte intangible, pero esa cosa efímera del arte en movimiento es
el universo concreto de su representación. Los limites de la danza son
infranqueables, nos atrevemos a enunciar
de manera muy disímil a la relación que hiciera Mallarme en el nacimiento de un
libro, que el universo de la danza jamás terminara en la coreografía, porque
ésta es un cúmulo de imágenes del cuerpo más allá de la vida, en un espacio
donde la palabra todavía está como
imagen para ser proferida.
Siguiendo el orden del articulo vienen interesantes
preguntas sobre si podríamos considerar a la danza como un lenguaje?.Si bien se
destaca que el lenguaje abarca la experiencia del mundo, no podemos descartar
que las artes y en este caso la danza precisamente revitalizan el carácter hermenéutico
por medio del cual discurre la manera de decir y desentrañar al mundo. ¿Cuál es
la estructura de la comprensión como tal? ¿Qué características posee el tipo de
apropiación facilitada por la comprensión, a través de la cual se nos abre la
posibilidad de hacer experiencia del sentido y la verdad?. Tomo como referencia
lo descrito en la página 567 en el subcapítulo 3 El aspecto universal de la hermenéutica,
donde se señala que el lenguaje es un centro en el que se reúnen el yo y el
mundo y en el que ambos aparecen en su unidad originaria. Sobre este punto
entonces podríamos inferir que la hermenéutica es orgánica y viva y
completamente una actividad practica que se mueve entre dos formas de lenguajes
y aquí quizás para los que no conozcan el lenguaje de la danza esta
estructurado sobre la base de signos y estructuras lingüísticas que describen
técnicamente una acción o logos convertible en sentido en quién la contempla.
Por ello esta muy lejos de ser un lenguaje artificial. Si podemos también
inferir que es un lenguaje abstracto que emerge de otro lenguaje pero lo
trasciende, por ello cobra identidad y pertenencia en su sentido. Entonces
cerramos con la danza un circulo hermenéutico lleno de niveles de sentidos y
productor entonces de aquello que llamamos comprensión. Si podemos decir que el
hombre que puede ser comprendido es lenguaje no lo podemos separar también al
principio que el hombre que puede ser interpretado y comprendido es movimiento.
Si la palabra es la propia determinación del lenguaje, el movimiento lo es al
lenguaje. Las formas del cuerpo tienen el poder de mover los sentidos y de
determinar espaciados significantes. En
la lectura de la filosofa Cristina Corredor sobre El lenguaje y el método de la
interpretación en Gadamer y Davidson, hace alusión a las tres ideas
fundamentales en que ambos científicos estaban de acuerdo como: el pensamiento
requiere del lenguaje. Que el lenguaje es esencialmente Inter subjetivo, y que
el lenguaje nos hace estar en el mundo. Pero quizás la teoría de Davidson en
cuanto que el dialogo no necesita de un lenguaje compartido para que exista un
acuerdo nos lleva a reflexionar a que esto se aproxima mucho más a la danza
como generadora de sentido. Pero hago la salvedad en algo muy peculiar,
Davidson se refiere a la comunicación como transferencia de información y que
la comprensión esta referida a la obtención de un conocimiento correcto. Con
esto pienso que Davidson establece una clara separación entre la hermenéutica y
la epistemología a diferencia de Gadamer que las integra. Una definición de
arte del filosofo Alfredo Marcos de la Universidad de Valladolid y que
reflexiono ahora como un estandarte es ; que arte
es una suerte de investigación con fines
epistémicos de lo real posible. Con esta definición apuntamos a una ontología
de la vida en el momento que integramos todo a la experiencia y al lenguaje.
Gadamer sostiene la
idea que todo enunciado tiene su horizonte situacional y su función de
interpelación, y que la historicidad dará como resultado que el ser
posicionado en el mundo y en el lenguaje es una infinitud de posibilidades
finitas. No deja el lenguaje de la danza poseer una verdad situada. Han sido
muy reveladoras estas lecturas en cuanto a la analogía que establezco con la
danza como una forma de lenguaje bien situado en ese horizonte gadameriano. No
separo una producción epistémica de este arte integrada a una hermenéutica como
dialogo, sentido y comprensión. En la danza la metáfora es la clave que
pronuncia el mundo en movimiento. Tanto la epistemología como la hermenéutica
utilizan la verdad como adecuación de verdad. Mientras una esta determinada por
conceptos y marcos históricos la otra esta supeditada al individuo que emite
una verdad para ser interpretada.
Sobre la interpretación me remito a Gianni
Vattimo[2]
cuando plantea “el problema de la infinitud de la interpretación en
contraposición a la finitud del hombre, que no deja de ser otra cosa que la
vieja disociación hegeliana de entre sí mismo y para sí mismo: la historia del
espíritu”. Ahora resulta interesante eso
que llama Vattimo como saber y hacer refiriéndose a la historia como una
historia enferma por la fractura existente entre hacer y saber. De allí se
puede inferir en el hacer que la danza ha sido una herramienta por la cual en
el intrincado proceso de interpretar la vida, ese hacer no es enfermo en tanto
hacer sea reinventar la historia como una propuesta paradójica donde las
metáforas sean su síntoma y su cura. En este aspecto Vattimo deja solo
preguntas sin contestar: ¿Es posible que el hombre pueda vivir en la libertad
de lo simbólico?, ¿Es posible la producción de símbolos sin que estos estén
fundados en la estructura
represión/sublimación?.
Paul Ricoeur, a propósito del lenguaje
instaura tres momentos que llama:
referencial, dialógico y
reflexivo y que una hermenéutica del mismo tiene una ambición
veritativa. También señala que debemos
considerar todos los signos como mediaciones de una experiencia. En cuanto a lo
referencial denomina mimesis o representación I, porque es allí donde se
intenta tener comprensión previa del mundo y sus referentes. En lo dialógico o
mimesis II, se establece la relación con el otro porque resignificamos la
acción semióticamente hablando y como etapa de
reflexión esta la mimesis III donde
volvemos a simbolizar y resignificar el mundo, en una suerte de esfera
hermenéutica gadameriana.
Para
concluir permítame direccionarla hacia el formato del blog que he creado para
este trabajo final donde aprovecharé la posibilidad de que pueda visualizar un
video sobre un fragmento del trabajo “Hotel Inframundo” que acabo de concluir como
coreógrafo recientemente en Caracas con la Compañía Universitaria de las Artes.
Un trabajo coreográfico sobre la metáfora del movimiento, sobre lo que estoy
investigando desde la filosofía a todo aquello que he vuelto movimiento en una
investigación que he llamado cuerpo teatralizado. En esta oportunidad le anexare el fragmento
referido “La Cantante Calva” de Eugene Ionesco a propósito del Teatro del
Absurdo y de lo que implicó esta experiencia en plantear un recorrido vouyerista
desde el espectador sobre un escenario a manera de habitaciones de hotel donde
se desarrollaban las experiencias relativas a lenguajes dramáticos del siglo
XX. Particularmente este trabajo fue
realizado con el uso de la palabra.
Fuentes
Corredor, Cristina.
Las tradiciones continental y análitica en filosofía: algunos puntos de
encuentro y desencuentro. Universidad de Valladolid. españa
Gadamer, H. G. 2002. Verdad
y método II. Salamanca. España
Ricoeur,
Paul. El conflicto de las
interpretaciones. Ensayos de hermenéutica, 3 volúmenes: I. Hermenéutica y
psicoanálisis, II. Hermenéutica y estructuralismo, III. Introducción a la
simbólica del mal, Asociación Editorial La Aurora, Buenos
Aires, 1976
Ricoeur, Paul. La Metáfora Viva. Ediciones cristiandad
2001. España
Ricoeur,
Paul Hermenéutica
y acción. Prometeo Libros. Argentina 2008.
.
Vattimo, G. 1995. Más
allá de la interpretación. Barcelona: Paidós.
Vattimo
Gianni. La
sociedad Transparente.
Ediciones Paidos. 2005




